Debate de segunda vuelta:
La izquierda: entre la espada y la concertación
Antonio Rojas
Ya no es posible enmarcar la decisión del acto electoral del próximo 17 de enero en identificar los matices que diferencian a Piñera y a Frei, a estas alturas un juego algo así como las diferencias que buscábamos en un recuadro repetido de una manga de historieta en revistas de niños.
En aquella época nos enceguecía la ignorancia por falta de colegios, en cambio hoy tenemos la acción enajenante de la información antojadiza de la TV y los juegos cibernéticos que actualmente son de gran valor “de uso” en el hogar chileno. Elementos de estrés por ser punto de mira de delincuentes o ser factores que mantienen a niños y niñas embriagados por las “esperanzas” de ser feliz a través de una efectiva publicidad.
La discusión electoral podría desplazarse desde lo reivindicativo a lo estructural: eso de no escuchar la voz de los estudiantes y trabajadores en las calles, a la nula acción por cambiar el rumbo de Chile como un estado neoliberal, esquema tan real como la permanencia de la derecha en el poder desde el sangriento arrebato del poder ejecutivo en 1973, hasta el día de hoy, en que se mantiene cogobernando, después de lograr un lucrativo pacto con partidos republicanos y democráticos.
Partidarios de un mercado fuerte como garante de libertad individual y motor de “crecimiento económico”, estas alianzas simbolizan el fin de la guerra fría, el derrumbe de los estados fuertes y la avasalladora embestida a la conciencia de cada individuo, transformándolo en “una masa popular ansiosa por el consumo, viendo el éxito en sí mismo (individualismo) y la tranquilidad en las utilidades de la banca”.
No está demás incluir otros elementos en el marco de esta reflexión sobre la elección presidencial. Agregar a los “otros”: antiguos militantes de la izquierda, hijos ideológicos del MIR, FPMR, de la lucha más rupturista contra la opresión de la oligarquía en el gobierno. Esos otros llaman también a hacer uso del instrumento electoral, con acción de propaganda incluida, rayado en esquinas alejadas de la vista policial o una linda frase en papelógrafo a la vista de las cámaras curiosas de Santiago.
Votar nulo es parte de la expresión política de grupos invisibles, de militantes sociales y combativos. También están, los que llegan a la urna y no escriben nada o escriben un mensaje para si mismo: “pagar la deuda histórica”, “asamblea constituyente” o simplemente el “valen todos callampa” y, finalmente , sumarles los no inscritos para completar los elementos estadísticos electorales al análisis de la acción “política” conciente del 17 de enero.
Nosotros, la Fuerza Social de la Región de O’higgins, formamos parte de un proyecto que “presentó la crítica orgánica a la forma tradicional de conducir los procesos democráticos. Criticamos desde los gremios, desde la acción social, la actitud de los jefes de partido. Principalmente del PC se exigió crear poder desde la base, desde lo social y no desde la cúpula. No fuimos escuchado y formamos la fuerza social y democrática con expresión en diferentes grupos sindicales, asociados con otros que se sumaron: PS, PC, DC y algunos independientes sin partido.
Fuimos visibles entre los pares; pero no logramos bajar nuestra imagen política a las estructuras de bases: estaban bloqueadas, cooptadas por la estructura partidaria, atomizadas por el cierre de puertas de los jefes locales que obedecen órdenes del jefe central, sin cuestionar (la mayoría con sueldo de estado por ser parte del congreso o el ejecutivo).
Esta construcción de “movimiento” se ha diluido en el imaginario colectivo, tanto así como los “otros” de la izquierda revolucionaria que llaman a anular. La diferencia está en que nosotros mantenemos sólidas redes de contacto con los poderes formales de los gremios. En la sexta región somos mayoría absoluta en el directorio regional del Colegio de Profesores, además numerosos comunales siguen nuestros lineamientos políticos en las diferentes coyunturas. A nivel nacional mantuvimos un dirigente nacional, el que actualmente ha sido el vínculo entre este “grupo” de militantes sociales, que va más allá de la Fuerza Social, con diferentes estructuras sociales (sindicatos y otros), así como organizaciones políticas.
Este movimiento regional ha sobrepasado el límite del mero divertimento político que cobijó a sujetos con conciencia social de izquierda y con antecedentes “de haber sido revolucionarios”. Estos apátridas de las estructuras partidarias tradicionales y del Congreso, sin acciones en empresas, se han ubicado en la lógica de detener la profundización del modelo neoliberal.
Esta Fuerza Social de los Trabajadores no golpeó puertas de diputados, senadores o funcionarios del Estado para llegar a ser reconocida como interlocutor por los poderes formales. Desde este escenario nos movemos para influir de una u otra forma, en diferentes momentos, sobre el curso político de los acontecimientos históricos, fundamentalmente locales. Hemos estado en las marchas, en la calle, en la toma, somos los de la huelga, somos parte de la CUT, de la mesa del sector público, del movimiento pedagógico del Colegio de Profesores; somos los que levantamos a Roberto Villagra Reyes como candidato a diputado por el distrito 32 y junto con “el grupo” operativo de propaganda (todos trabajadores) solicitamos apoyar a Marco Enríquez Ominami, quien nos abrió la puerta de su movimiento para romper el cerco burocrático de la inscripción de un “independiente” (sin partido).
No sólo hemos resistido, también hemos propuesto. Muestra de esto es el apoyo al proceso de evaluación docente en la sexta región (que por lo demás demostró que la crisis educativa en Chile es estructural y no “culpa” de los profesores). Consecuente con los principios de educación pública gratuita, celebramos la “intención” de la municipalidad de Rancagua, pero insistimos que falta mucho más para que el estado sea protagonista y no observador de los procesos educativos en chile.
Sabemos que somos movimiento, no partido. Desde acá levantamos opinión y acción y construimos estructura política para ser protagonistas del devenir histórico, con resistencia y también con propuestas; en un Chile donde la cultura de partido es muy fuerte, donde el clientelismo y servilismo patronal es sobrevivencia para muchos en este Chile.
Seremos imagen colectiva, alternativa y/o diferente a la finiquitada “forma” de hacer política en la Concertación, a la reaccionaria forma de hacer política de la alianza derechista y patronal que se opone a un desarrollo no capitalista defendiendo la ideología neoliberal.
En esta coyuntura, en que sabemos que el sujeto revolucionario viene del mundo del trabajo y que hoy, en su mayoría, participa con su voto fortaleciendo al “patrón”, que apoya ilusionado por “cuentas de vidrios”, a 40 UDI como diputados. Ausentes estarán los representantes de los trabajadores, fuera quedaran los sindicalistas. La exclusión está viva y coleando. No sólo una ley la mantiene, también la obnubilada conciencia social de la clase trabajadora chilena, el cepo de las deudas , las esclavitud de la flexibilidad laboral, impiden la libertad de identificarse con sus pares y apuesta a la estructura patronal como cuerpo legislativo.
Dos candidatos a presidente, empresarios que enviaran leyes a un congreso reaccionario. Ante este escenario nos planteamos una perspectiva estratégica a mediano y largo plazo. Las elecciones son sólo un instrumento coyuntural, efectivo. En las últimas décadas en América Latina, sufragar no es el fin. No tomaremos una actitud de observantes, ni tampoco nos ubicaremos en la trinchera con menos movimiento, la de menos riesgos: no es momento del descanso.
Sabemos que el estado como constructo político, engloba un todo, también a los movimiento sin representación política en el parlamento. Los procesos electorales son parte de este sistema seudo participativo en que todos con algún sentido social se involucran; esta búsqueda de “estar” en el movimiento histórico nos vincula al estado y con ello con los que lo gobiernan.
Por tanto observamos que todo movimiento requiere del estado para existir y de una u otra forma negocia con él y a ratos implora. Estos movimientos y partidos políticos se relacionan con más o menor fuerza por los tentáculos u órganos que administran los gobiernos de turnos. A través de este vínculo y con diferentes formas de presión se han “reparado” daños de la dictadura y en la misma o más cantidad se han negado derechos , acorralados por compromisos con la derecha y en algunos casos por convicción ideológica de sectores de la concertación.
Es este Estado el que está ad porta de ser administrado por un empresario, sustentado por el copamiento que ha hecho del discurso social, asistencial de la concertación. Es en esta coyuntura inmediata, que se convoca a todos los que no cenaríamos, ni con hambre con funcionarios de Pinochet, aquellos que celebramos los procesos venezolanos, bolivianos , cubanos , nicaragüenses como vías políticas para un desarrollo más humano, más democrático, más socialista.
Nos llaman a apoyar a frei (pocos desubicados de la derecha nos envían mensajes), aludiendo al “fantasma de la derecha”, “el principio del mal menor”, ante esto creemos que :
- nunca con la derecha.
- en un mes no se torcerá el curso de la historia chilena.
- que el 44% que no se inscribe, anula o deja en blanco, no es posible identificarlo con orgánica alguna, ni menos ser un movimiento político visible , menos con vínculos incipientes de red o movimiento social a través de la web.
- no queremos ser un país votando en contra de venezolanos,
bolivianos, cubanos , nicaragüenses, vetándolos o bloqueados.
- no queremos ser parte de un país que apoye las invasiones imperialistas para arrebatar recursos naturales a naciones pobres.
- que una mayoría de chilenos no quiere que continúen los mismos que mantienen la estructura, en que “los ricos están más ricos que nunca” y los pobres más endeudados y pobres.
- no pararemos, no quedaremos solo, buscaremos alianzas posibles en torno a proyectos comunes que permita avanzar.
- pase lo que pase, el 18 de enero, el poder político en chile seguirá en las mismas manos, la izquierda tendrá poca influencia, ni más ni menos a la que tenía antes de este proceso electoral.
- pase lo que pase, los únicos responsables de lo que siga viviendo los chilenos en este país son los que tienen el poder: la alianza y la concertación.
La elección es una de las tantas forma de participación política, es parte del sistema alienador, con una avasallante publicidad puesta al servicio de los poderosos. Pocos sujetos políticos con conciencia social, en todos los ámbitos y sectores de la vida nacional, dejarán de dar opinión frente a lo que ocurrirá ese domingo de enero.
Nosotros, similar a lo insinuado por Manuel Cabieses, en la editorial de punto final de diciembre del 2009, haremos lo mínimo para cerrar el paso a una oligarquía neopinochetista. Un mínimo pacto de acciones permitirá a este movimiento político-gremial, la fuerza social de los trabajadores, un breve movimiento de dignidad y consecuencia en son de avanzar a un país “diferente” , en que los impuestos sean diferidos a favor de los pobres, un país en que el estado sea responsable de los resultados educativos, donde la vivienda permita vida privada, en donde el producto natural sea más importante que el dinero.
Estaremos en las federaciones, seremos parte de un partido revolucionario en el devenir histórico de una América Latina independiente, integrada económicamente y profundamente igualitaria, a través de una democracia en donde los medios de información entreguen conocimientos a todos, sin manipular.
Hoy nos queda un voto nulo, invisible políticamente inorgánico, con sabor a castigo a la soberbia de la Concertación. El dolor del voto táctico, político, visible y orgánico apoyando a una coalición donde militan humildes militantes que no han hecho del gobierno un botín personal y sólo han creído en la democracia y un mundo mejor para sus generaciones futuras.
Por todo nulo o Frei es el camino a emprender: la palabra y acercamiento de alianza la tienen nuestros “amigos” de la concertación.
Por Chile, por los trabajadores, por todos los que tienen que nacer vote bien, no apoye a piñera.
Antonio Rojas
Fuerza Social de los Trabajadores
Región de O’higgins