Estudiantes chilenos y su papel en la política nacional

chilean-students-and-their-role-in-national-politicsEstá claro que han sido los estudiantes quienes han levantado la voz a la hora de reformas dentro del aun defectuoso sistema educativo. Es imprescindible este tema dentro del desarrollo de cualquier país; sin embargo, por distintas razones, la educación había sido ignorada o poco tratada durante mucho tiempo por el gobierno chileno.

Luego de una ardua lucha estudiantil que tuvo lugar en la década pasada, la cuestión educativa ya ha sido tanteada por los políticos de turno, sin mayor resultado. Es importante destacar que, incluso hasta el día de hoy existe una falta de integración entre las distintas clases sociales, siendo que hay instituciones educativas exclusivamente ricas y exclusivamente pobres.

Por supuesto, aquellos que pertenecen a las clases sociales menos privilegiadas obtienen menores oportunidades en el campo laboral. Esta lucha por la igualdad dentro del sector estudiantil ha creado asperezas que subsecuentemente derivan en la fuerza política del estudiantado.

El aspecto más reclamado por parte de los estudiantes ha sido el de la educación como forma de negocio por parte del estado ya que, para descontento de una gran mayoría, la educación superior es un derecho, mas no es gratuita. A su vez, el estado proporciona créditos estudiantiles optativos a quienes quieran cursar estudios y no cuenten con los medios suficientes para pagar una matrícula universitaria. La matricula menos costosa puede rondar los $3.500 y llegar a más de $7.000.

Durante el primer mandato de Michelle Bachelet, se había prometido consensuar la educación superior gratuita; no obstante, dicha promesa no llegó a concretarse en un 100% dada la ralentización económica sufrida hasta la actual fecha. En declaraciones más recientes, la presidente Bachelet ha reiterado su cometido de liberar la educación. Sin embargo, este proceso no será fácil. Entre tanto, el gobierno había acordado con las universidades ciertos programas internos que facilitarían el acceso de más futuros estudiantes. No obstante, la aceptación o rechazo de dichos programas quedó en manos de cada universidad.

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